sábado, 12 de julio de 2008

El ser de plata manchado de rojo


Un hombre vestido de plata está sentado frente a una mesa cubierta con un inmaculado mantel blanco y brillante. Da una orden y un elegante sirviente con los ojos cubiertos por una venda se le acerca y le sirve un manjar que el hombre devora con fruición, bebiendo de vez en cuando de una copa de finísimo cristal.
Hace un gesto y una anémica dama con el mundo oculto tras un trozo de tela le pone otra bandeja delante. El gozo del ser plateado aumenta. El contenido de su plato salpica de rojo y negro su cara, y el argento del traje se empieza a volver dorado.
Fuera del comedor se oyen gritos desesperados e iracundos…
Bebe, el líquido derramándose por la comisura de su boca creando una sonrisa diabólica; su cara deformándose por la expresión.
Le sirven un plato detrás de otro; acaba riendo como un loco… Pero su risa ya no es humana. Los ruidos del exterior aumentan, las puertas tiemblan. Por el suelo del salón corren ratas que devoran los restos caídos del plato de la criatura del traje de oro. Ya nadie le acerca lo que pide, pero él va hacia donde quiere y lo toma con sus patas, tirando parte del contenido.
Las entradas revientan, y millones de personas entran en la habitación. Donde esperaban encontrar a un villano antropófago con el estómago lleno de carne de inocentes, incluso de niños recién nacidos; lleno de sangre humana, no ven sino a un ser sin forma: una mezcla de cerdo, rata y despojos de hombre escondido tras un traje de platino.

lunes, 7 de julio de 2008

Amigos de verdad



"Sé que suena cursi, pero creo que a veces bajan ángeles a la Tierra".


Frase citada de una persona a la que no conozco demasiado pero a la que, con haberla visto tres veces (tal vez cuatro o cinco, pero no más), aprecio muchísimo y con la que ayer estuve hablando de los amigos.


Ya he escrito alguna vez sobre este tema (no en el blog, pero sí en un "diario"), pero hoy vuelvo a atacar con él después de varias decepciones que me he llevado este fin de semana.


Llegamos a varias conclusiones, y una de ellas, tal vez la más importante, es que hay muy pocas personas que puedan ser consideradas "amigos". Amigos con los que puedas contar en cualquier momento, amigos a los que puedas llamar a las 6 de la mañana porque "necesitas que te digan que te quieren" y que no te tiren el teléfono a la cabeza, amigos a los que puedas decirles "te necesito" y que dejen de ir al Tibidabo por estar a tu lado, amigos que te ayuden, que estén a tu lado incondicionalmente sin pedir nada a cambio. Ahora mismo cuento los que puedo tener de este tipo y me salen 3.

3 en 16 años.

Es triste la poca gente que queda de este tipo.

Puedes darlo todo por alguien, por cientos de personas, pero la mayoría de tus actos no van a ser correspondidos... A veces pienso por qué me esfuerzo en ayudar a los demás cuando la mayoría tan sólo te utilizan y, cuando ya han exprimido todo lo que querían, te dejan tirada como una cáscara de naranja (no es la expresión típica, pero ya que había hablado de "exprimir"...).

Pero bueno... Al fin y al cabo, aquellos que lo dan todo acaban con la conciencia tranquila y en paz al saber que han hecho lo correcto. Y eso es algo que me consuela hasta cierto punto y que también comentamos ayer.


Y ya me estoy perdiendo y no sé lo que digo, seguramente por la hora que es...

No estoy demasiado contenta con lo que he escrito y creo que no he alcanzado mi objetivo con este texto, pero ahora mismo me da igual. Estoy con un grado de pasotismo bastante alto.


La frase venía a que mi mejor amiga, una persona maravillosa con la que puedo contar en cualquier momento y que sabe que puede contar conmigo pase lo que pase, es... un ángel. Brilla, cuando la ves no puedes evitar sonreír... Es como una hermana para mí y la adoro. Tiene algo especial, algo que muy pocas personas tienen, y creo que la he conocido con algún objetivo. Sea el que sea, me alegro muchísimo de que se haya cruzado en mi camino.


Y este blog ha cambiado su rumbo~


Y me voy a dormir porque nada de lo que estoy escribiendo tiene sentido: sentimiento tiene; pero sentido, no.


Buenas noches.