Querida Kamali,
De nuevo, hace mucho que no te escribo. Lo siento, de verdad.
El caso es que ya no sé qué escribirte: pasan muchas cosas a mi alrededor, y no te quiero deprimir, que aún eres joven.
El caso es que he aprendido a dejar que todo me resbale, que los sucesos pasen a través de mí sin mojarme, como si tuviera una especie de impermeable que los repeliera de manera que nada me importe. Desde siempre lo he tenido, pero últimamente se está agravando de una manera ligeramente preocupante. El caos que me rodea se desborda, y yo me mantengo tranquila, sin hacer nada, viendo cómo las cosas van de mal en peor… pero nada me importa.
Veo cómo la gente que me rodea, la gente a la que quiero lo pasa mal, pero me mantengo impasible, protegida por esta capa de “pasotismo”. Pasotismo… O egoísmo. Y ésta es una reflexión que bien puede ser adaptada a la sociedad de hoy en día. Todos los niños se están volviendo como yo: fríos y egoístas.
¿La razón? Falta de valores, consumismo… Tal vez incluso internet, pero no quiero ser tan tópica. Parece como si nadie apreciara lo que tiene (y yo misma me incluyo), como si todo careciese de importancia y pudiéramos arreglarlo todo, como si los sucesos ocurriesen y pudiéramos rebobinarlos, pararlos y modificarlos a nuestro gusto. Mientras el río fluye nos limitamos a contemplarlo, a dejar que fluya como si pudiéramos congelarlo en un instante con un soplo de aliento… Y no nos damos cuenta de que no es así, de que eso sólo pasa en las películas.
Necesitamos una dosis de realismo. Una enseñanza sobre la vida real.
Mi querida amiga, ojalá pudiera volver a ser como tú. Me he dejado influenciar demasiado por todo esto, me he convertido en aquello a lo que critico y, aunque lo reconozco, no me muevo: soy como todos, y el hecho de saberlo y no hacer nada me convierte en peor aún. Recuerdo aquellos tiempos en los que paseábamos cogidas de la mano a visitar a nuestro “pulpito” en los que todo era importante, en la que nos desesperábamos por ayudar a alguien, por arrancarle una sonrisa y en los que, aunque viviéramos en un mundo diferente al real, éramos capaces de ver las consecuencias de nuestro pasotismo.
Ojalá…
Te dejo ya. No sé si entenderás todo lo que te he escrito: hoy estoy bastante espesa…
Prometo escribirte más a menudo (no sé por qué lo digo si siempre acabo tardando un mes en escribir…).
Siempre tuya,
Axelle (13.VI.2008)
P.S.: ¿Te has dado cuenta de que estamos a viernes 13? ¿Será por eso por lo que me han robado el carrito y he tenido que venir cargada por la calle? Ya te contaré...
Renfe y la no-información
Hace 17 años